La música de Sexenni es, como ellos, un joven que, antes de ser adulto, necesita encontrarse a sí mismo. Y a lo largo del camino prueba y prueba hasta que da con la personalidad que de verdad le encaja: ¿es el alternativo del grupo? ¿El rumbero? Creo que los catalanes aún no han encontrado la respuesta, pero su búsqueda está siendo divertidísima y “Joc de nens”, su tercer álbum, es el claro ejemplo.
Los de Lleida se resisten a rendirse a la absurda seriedad de la madurez. No pretenden nada más que divertirse haciendo música, y eso se nota. Sexenni han experimentado con la diversión más elemental en este último lanzamiento: el hedonismo, la fiesta y el jugueteo frente al aterrador aburrimiento de ser adultos. Tal es su irreverencia que llegan a jugar con los sonidos del largo. “Joc de nens”, aunque gira alrededor de un pop muy festivo, deja espacio para estilos distintos. Los de Lleida se permiten los ritmos latinos, la rumba y los beats más acelerados, entre otros muchos matices que construyen un entretenido viaje musical.
Pero si algo destaca del tercer disco de Sexenni es su cohesión. Quieren divertirse e impregnan sus letras con un buen toque de humor, pero quieren hacerlo bien. Por eso, los temas están tan bien hilados que llega un punto en que parecen un solo track. Además, en su acercamiento a la cultura más pop incluyen referencias inconfundibles, como la melodía de la mítica serie “The Office” en “Com una sitcom”. Lo mismo sucede con las colaboraciones: los de Lleida comparten disco con Flashy Ice Cream, The Tyets y Ginestà, tres de los nombres más importantes del panorama catalán actual.
“Joc de nens” es, en definitiva, un álbum con el que Sexenni se reafirman en la industria catalana y apuestan por los sonidos que mejor están funcionando en el panorama. Pero lo hacen, como siempre, a su manera.
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