Diríase de Maite Larburu que es una cantautora de folk a la vieja usanza, si no fuera por el compromiso que a menudo adquiere su música con un sentido de experimentación y arrojo sonoro, desde premisas sobre todo acústicas. Sucede que muchas de sus canciones comienzan abrazadas a un cánon conocido para después avanzar por sonoridades que suelen sorprender y elevar su propuesta a universos de gran altura. Su quinto álbum en solitario no sólo no es una excepción en ese sentido, sino una lección magistral de folk tan terrenal como expansivo.
Venimos siguiendo a Maite desde su larga aventura en Amsterdam con Joshn Cheatham y el dúo Neighbor. Violinista profesional desde el circuito centroeuropeo de música clásica antigua, de vuelta a su Hernani natal, comenzó en 2019 una carrera en solitario de enorme interés artístico que no ha dejado de buscar y crecer. "Maizter" ("Inquilina"), además de su último peldaño, se inspira en el carácter efímero de la vida, y por extensión de la música, "estamos de prestado en el mundo, en el cuerpo, en la vida y en el sonido".
Grabado en su propio estudio, el álbum parte de la búsqueda de una atmósfera natural a partir de un trabajo con el crédito artesanal de lo bien hecho, que se nutre de distintos elementos hallados en una sencillez buscada, conforme a una cuidadísima elaboración. De esa forma cohabita una instrumentación acústica (violín. guitarra clásica) con voces y coros, además de sonidos orgánicos y ruidos del campo y la ciudad, además de ligeros efectos electrónicos. La mezcla definitiva, realizada por Larburu junto a Mikel Azpiroz, consigue texturas y nuevas formas, fruto de la audacia y el ensayo.
La parte final con "Gertuegi" o "Belar txarren abaroa" son ejemplos de todo ello, lo que no le hace desentonar en absoluto con los momentos baladísticos más tradicionalistas de "Genealogia" o "Hi herorri legez", el bello lirismo aéreo de "Sukaldea", o los contrastes, diálogos y misterios de las destacadas "Zirrikitu baten" o "Jaio da belenen". Mientras "Maizter", el tema inicial y que titula el lp, juega con voz en primer plano, respiraciones profundas, un clarinete bajo, sonidos de coches y un efecto hipnótico que nos trae a la memoria desde Laurie Anderson a Joana Newson.
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