Horsegirl llamaron sustancialmente la atención con un debut tan afortunado como fue “Versions Of Modern Performance” (Matador, 22), dibujando unas buenas sensaciones que, en la presente continuación, desbordan cualquier expectativa por muy halagüeña que esta fuera. Penelope Lowenstein, Nora Cheng y Gigi Reece dan un importante paso al frente con “Phonetics On And On”, avanzando desde esa posición que los señalaba como banda interesante hacia zona definitivamente consolidada y destacada dentro de sus coordenadas.
La formación parece haber necesitado sólo un álbum previo como piedra de toque, de cara a guiar una carrera que, al menos en base a esta referencia, parece encarrilada. El combo ratifica también su acuerdo con el prestigioso y siempre fiable sello Matador, y es difícil pensar es una discográfica más apropiada para recibir las preferencias que maneja la banda norteamericana. Un sonido que queda del todo consolidado en “Phonetics On And On”, guiado con cátedra por Cate Le Bon tras los mandos y que mantiene la esencia del trío al tiempo de alcanzar niveles inéditos. Canciones de indie-pop añejo (y atemporal), con referentes coherentes (y algo desperdigados) como Yo La Tengo, The Clean, los primeros R.E.M., Pylon, Young Marble Giants o Pavement.
Es en el picoteo indiscriminado de entre todos ellos (y posterior reciclaje en beneficio propio), en donde Horsegirl encuentran un filón con el que enriquecer sus canciones. Sobre todo, porque con estas once piezas prueban encontrarse en un evidente estado de gracia compositiva. Cortes tan bien parecidas como “Where'd You Go” (con Stereolab brillando en la solapa), la juguetona “2468” o los preciosos medios tiempos “In Twos”, “Julie” y “Frontrunner” con sus marcadas línea de bajo. También destacan “Rock City”, esa candidata a canción del año que es “Switch Over” (con la sombra de Ira Kaplan y Georgia Hubley en el horizonte), o el remate final que incluye “Sport Meets Sound” y el acelerón de “I Can't Stand To See You” como traca definitiva.
La magia contrastada de Cate Le Bon como productora parece haber hecho el resto, completando la ecuación e impregnando el disco de unas texturas globales que terminan de favorecer a un contenido de por sí notable que, en gran medida, desestima el ramalazo shoegaze del estreno. Horsegirl consiguen, además, un maravilloso equilibrio entre un falso aspecto de baja fidelidad resultante de la filosofía Do It Yourself y el impecable sonido buscado y materializado en el elepé en cuestión. O, dicho de otro modo, “Phonetics On And On” es una obra que suena (y luce) tan creíble y realista como intachable y perfilada a medida.
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