Misa negra
ConciertosZeal & Ardor

Misa negra

8 / 10
David Sabaté — 31-03-2025
Empresa — Primavera Sound
Fecha — 28 marzo, 2025
Sala — Razzmatazz 2, Barcelona
Fotografía — Eduard Tuset

Siete años después de su anterior visita a nuestras salas, sin contar su paso intermedio por festivales como el Primavera Sound, Zeal & Ardor regresaban a las distancias cortas del formato club. Siete años en los que la banda liderada por Manuel Gagneux, sin crecer en exceso, ha logrado mantener alto el listón gracias a discos como “Zeal & Ardor” y “GREIF”, entre el continuismo y los nuevos matices en el marco de una fórmula ya de por sí genuina.

Con una audiencia entregada desde el minuto uno, propulsada por la adrenalina black-crust de los polacos Dom Zly, la misa negra de los suizos arrancó con los redobles marciales y los silbidos de “The Bird, The Lion and the Wildkin”, evocador crescendo que dejó claras dos cosas: la primera, que la sala segunda de Razzmatazz pocas veces ha sonado mejor; y la segunda, que Zeal & Ardor crecen enteros en directo. Lo corroboró la combativa “Wake of a Nation”, de su EP homónimo de 2020, cuya portada muestra dos porras simétricas dibujando una cruz invertida como la que lució Gagneux en la correa de su guitarra; material inflamable, atizado por la oleada de protestas tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Mineápolis, que construye un medio tiempo a base de ritmos sincopados y texturas industriales deudoras de Trent Reznor, una sombra alargada que asomaría varias veces a lo largo del set.

Ambas piezas funcionaron casi como preámbulo del verdadero arranque, una virulenta “Götterdämmerung” atravesada por guitarras corrosivas y voces guturales que se deshizo de hibridaciones para noquearnos a base de death metal sin coartadas; una buena demostración de que, aún sin ellas, la propuesta de Zeal & Ardor sigue funcionando. Aunque, sería absurdo negarlo, ésta despliega todo su esplendor cuando mejor mezcla los aparentemente dispares ingredientes de su adn: post-black metal, cantos espirituales afroamericanos y blues del Delta. Una ecuación que otorga un aura ritualística al conjunto, subrayada por las túnicas negras con capucha de la banda al completo. Los mejores frutos de esa simbiosis siguen residiendo en cortes como “Death to the Holy” o “Row Row”, en la que sonaron como los hijos bastardos de R. L. Burnside y Darkthrone. Tampoco faltaron los golpes de cadenas, como en el salmo blasfemo “Strange Fruit”, más que arreglos, hilo conductor sonoro que enfatizó el carácter reivindicativo de muchas de sus letras.

Los contrastes musicales no solo siguen ahí, sino que amplían coordenadas: del sosiego de “To My Ilk” al groove minimal de “Kilonova” o la pegadiza “Sugarcoat”, en la que se pusieron el traje de Queens of the Stone Age. Todas ellas dan pistas de por dónde podrían avanzar Zeal & Ardor en sus siguientes pasos, aunque también podrían virar hacia la experimentación djent de “Clawing Out”, corte con el que cerraron el concierto y que aglutina riffs y cambios de tempo ajenos a las leyes de la física. La apuesta parece difícil, aunque viendo sus logros hasta la fecha, no cuesta adivinar que el demiurgo Gagneux logrará encajar de nuevo todas las piezas.

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