Lo importante es la actitud
ConciertosLady Lazarus

Lo importante es la actitud

7 / 10
Fernando Sampedro — 25-03-2025
Empresa — El Beasto
Fecha — 24 marzo, 2025
Sala — Sala Mardi Gras, A Coruña
Fotografía — Óscar Caamaño

A golpe de lunes se presentaron en el templo coruñés donde vive el R’n’R (Mardi Gras) cuatro mozuelas procedentes de Australia, con la vitola de pertenecer a la nueva generación de Riot Grrrls... o sea, lo que sería algo así como las hijas de Donita Sparks, Kathleen Hanna o Kat Bjelland... o nuestras propias hijas. Pronto supimos que la cantante, Caroline Parks, es norteamericana, la menudita batería (pero ¡cómo aporrea!) Julia Nienhaus, alemana, y la guitarrista y bajista, Eva Lozanowska e Isabel Rak, respectivamente, del país que alumbró a Little Ugly Girls, olvidadísima banda de Riot Grrrls de mediados de los noventa.

El éxito internacional de Amyl & The Sniffers seguramente haya sido el acicate para que podamos seguir conociendo nuevas bandas de mujeres cañeras, y mientras sean del nivel de Lady Lazarus, ningún problema. Rozando apenas el cuarto de siglo, la banda salió al escenario como si estuvieran actuando en la fiesta de fin de curso de su instituto, haciendo gala de descaro, punk rock etílico, pasándoselo en grande y hasta sembrando cierto temor entre un público pureta en el que prácticamente cualquiera, por edad, podría haber sido ser su padre o su madre.

Yo me pongo en la piel de estes chiques (se definen como no binarias) y me preguntaría: ‘¿En qué momento decidimos hacer música para gente que puede ser nuestros antepasados?’… el temor venía provocado porque la simpática Caroline parecía fuera de sí en muchos momentos, con rictus a medio camino entre las miradas asesinas de Iggy Pop y la adorable Tiffany, novia de Chucky, no fuera a ser que escupiera algún líquido en nuestra jeta, provocara un pogo, o nos pillara desprevenidos en cualquiera de sus continuos paseos por el coso y diéramos con nuestros maltrechos huesos en el chan.

Desde nuestra zona de confort, pudimos comprobar cómo les chiques son excelentes instrumentistas y, a poco que pulan un pelín su sonido –algo más noventas, sería ideal– y logren obtener algún mini-himno más coreable –todavía no han publicado su primer álbum, únicamente suman un puñado de singles– estarán entre lo destacado de cualquier festival. Mientras, que se sigan fogueando sobre las tablas de los clubs, que ahí es donde se focaliza la verdad de este tinglado que llamamos Rock’n’Roll.

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