El pasado viernes disfrutamos de un concierto inigualable de la joven cantaora jienense Ángeles Toledano que venía a presentar su primer LP “Sangre sucia”. Da alegría ver una propuesta tan fresca, ejecutada con maestría y llena de sentimiento de manos de una mujer que todavía no ha cumplido los 30 años. La acompañaban al cante y las palmas Belén Vega y Laura Reyes, a la guitarra el onubense Benito Bernal, y a la percusión, Manu Masaedo.
La sala BBK resultó ser esta vez un escenario inmejorable para este tipo de actuación, para ver en butaca y no perder detalle de todo lo que ocurría en el escenario. El sonido, además, de 10. Sentada, apareció Ángeles recitando una serie de reflexiones sobre la primera vez que oyó flamenco muy de niña, sobre la primera vez que escribió una canción en una comunión, sobre su hambre de aprender y sobre la letra jota. Mientras se oía el tañido de unas campanas, activado desde su instrumento electrónico, salieron los demás músicos a escena y empezó la introductoria “Araora” para empezar un set que bien conjuga tradición y vanguardia. El joven Bernal no solo domina la guitarra al estilo tradicional sino que además es capaz de sacar sonidos deconstruidos para sorprender desde el primer segundo. Tras los músicos, unas luces de neón en rojo (que posteriormente cambiarían a blanco) decoraban el moderno tablao.
Siguió la bulería “Nocturna manzana”, ya con un sonido más tradicional. y pasaron después a “Soleá”, también incluída en el álbum. Manu hacía salir sonidos de la batería fuera de lo común mientras Bernal tocaba la guitarra haciendo parecer que sonaban dos.
La artista posteriormente se dirigió al público confesando” Muchas veces tengo miedo al compromiso pero me gusta comprometerme (...) con el amor de cualquier tipo y sobre todo del de las amigas”. Dicho esto, presentó a sus dos compañeras y empezaron a entonar a tres voces unas alegrías, ella en el centro moviendo los brazos con gran expresividad mientras las otras dos hacían sonar las palmas para posteriormente entrar la guitarra. Siguió el single “Por las niñas” en el que ella también demostró que además de todo, también sabe bailar con infinita gracia.
El show fue muy dinámico, elegante y sobrio a la vez que cercano. “Eres guapa” abrió la segunda parte del concierto, acompañada únicamente por la guitarra y los sonidos electrónicos de theremin que también aparecen en el disco. Apenas había acabado y el público rompió a aplaudir. También solo con voz y guitarra sonó la “Seguiriya” donde una vez más hizo prueba de su gran chorro de voz. En la última parte de la canción, pulsó un botón y no solo se empezaron a oír las voces rezando las letanías del rosario que se oyen en el original sino que continuó una parte electrónica con ritmos de breakbeat. Cabe señalar que el breakbeat fue muy importante en la subcultura popular en la Andalucía de finales de los 90.
Volvió a haber un cambio de escena, Benito sin guitarra sentado en el lugar de ella, las cantaoras empezaron a introducir el cante al ritmo de la batería y de sonidos electrónicos, y salió Ángeles a cantar “Mamá tenías razón”. Dio las gracias a la banda añadiendo “en este cuadrilátero hemos creado un espacio seguro donde sentirme libre y ser yo misma” y versionó con Bernal “Qué bonita aquella noche” de Las grecas, sentada esta vez en la tarima. Cerró el concierto por bulerías con “Nada ha pasado pero todo ha sucedido”. Después de bailar, nos dejó a todos boquiabiertos cantando sin micro de lado a lado del escenario.
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