Una chaladura de disco, una chaladura de gira y, claro, una chaladura de documental. Así podría resumirse la tour movie en la que ha estado inmerso en los últimos años Álvaro Santos, Santos Bacana en el mundillo audiovisual. Uno de los fundadores del colectivo artístico Little Spain, responsable de infinidad de videoclips y metrajes, como el espectacular del centenario del Celta de Vigo, y más recientemente, de la película “Esta ambición desmedida”, entre el documental musical, el soliloquio artístico y el drama trip de un artista, C. Tangana, y de todos los que están cerca de él (incluidos la productora audiovisual y los directores del film, el propio Santos Bacana, Cristina Trenas y Rogelio González).
“Esta ambición desmedida”, aplaudida en el Festival de San Sebastián –donde se estrenó– y recién nominada a los Premios Goya, es un producto único: por primera vez se muestra desde dentro lo ingente de una gira y el desastre económico que puede ocasionar y, además, enseña a los coprotagonistas de esta (Kygo, Niño de Elche o La Húngara) sin cortapisas. También expone un nuevo giro en la carrera de El Madrileño: ¿su final en la música? Una vez más, nos la ha colado: discurso dentro de un producto de masas. Antes eran canciones, ahora una peli. Lo próximo, ni él ni los suyos saben por dónde saldrá.
Menudo aluvión de entrevistas.
Me gusta, lo disfruto. Hay algo pasional en explicar lo que hacemos. Y mientras lo comentas, aprovechas para procesar lo que va pasando. No me encanta hacer prensa; sobre todo al hilo del documental ha sido abrasivo. Al final pareces el líder de una secta, recurriendo a mismas anécdotas, reflexiones… Estoy alucinando. Pienso en algo de una escala muchísimo mayor… Actores haciendo promo en Australia… ¡Qué vida!
¿Qué es lo que más te ha sorprendido desde el estreno? ¿Por dónde tiran mis colegas periodistas?
Me sorprende que a mucha gente le haya interesado el ecosistema creativo de Little Spain. La película deja entrever esas vías. Sólo por el mero interés de que Pucho esté encajando dentro de nuestro equipo… Ya hay interés. Esperaba muchas preguntas sobre C. Tangana y su comportamiento; lo hemos llevado con gracia. Hay una cierta comedia sobre cómo contar a Pucho. Y también la gente quiere saber sobre el montaje, muy de orfebrería.
La película tiene una verdad propia, más allá de la realidad de C. Tangana. Es una mezcla entre el documental musical, un drama y una comedia –a tramos arty, como la escena del soliloquio de Niño de Elche–.
Se encajó todo de forma orgánica porque teníamos claro que teniendo todos los artistas que hay alrededor de este show y conociéndolos de forma cercana, queríamos partes de la peli vinculadas a ellos. Lo que no sabíamos es que ese discurso artístico, en el terreno de la divagación, iba a tener que convivir con la deriva económica de la gira. Irte de pronto con Pablopablo a dar una vuelta sirve para descomprimir el gran estrés que supone la gira.
"Estoy alucinando. Pienso en algo de una escala muchísimo mayor… Actores haciendo promo en Australia… ¡Qué vida!”
Es un guión de “13 rue del Percebe”. Una tour movie a la española.
Total.
C. Tangana dijo en la rueda de prensa que el material siempre estuvo filmándose pero que en algún momento eso tuvo peso de película. Hay escenas que cuesta creer que no estén dramatizadas, realmente.
He leído a críticos dando por hecho que hay momentos dramatizados o ficcionados. Nada lo está. Hemos estado cerca de momentos surrealistas, tensos, muy tensos. Pero ese es el valor del acceso, de estar ahí y que no se te note. Todo es cien por cien real. Lo más dramatizado… Es un momento inducido; sentíamos que había una conversación pendiente entre Pucho y Kygo, su mánager, y les dijimos de quedar a “comer todos”, unas palabras que fueron un poco ambiguas, y luego los sentamos solos en una mesa. No se faltó a la verdad, se faltó a Kygo el día de su cumple.
Yo entiendo que la crítica dude. Hay momentos en que no se sabe cómo llegáis a captar, por ejemplo, el sonido. Supongo ahí está la profesionalidad.
Ha sido parte de nuestro trabajo, estar ahí y que te olvides que hay un equipo. A veces la textura pedía un trabajo de cámara menos cuidado, para sentirte inmerso. Ha habido decisiones voluntarias e involuntarias que han ayudado a transmitir esto.
Teniendo en cuenta la longitud cronológica del proyecto, ¿cuándo se decide que “hay documental”?
Eso sucede el día que aparecen en el ensayo de la gira y decimos “estamos out off todo”. ¡Se ha vendido una gira sin tener el bolo! No era una pelea entre el departamento creativo y producción, simplemente la pasta y el arte, no; Pucho hace un disco que genera un impacto gigante y en el directo tiene que estar a la altura, tiene que enfrentarse a cantar, ese mero hecho lo pone al límite. En el escenario se aprecia un proceso creativo habitual suyo: no está cómodo y lo bonito es esa pelea.
Teniendo en cuenta que el entorno sois pocos, ¿sentiste que eso podría restarle independencia al proyecto? Hasta dónde hacer profunda la herida.
Se ha apostado por contar las cosas. Esa conversación en la oficina donde inicia el conflicto con Kygo, donde Pucho dice que va a ganar cero y Kygo, menos aún… Se podía sacar algo bonito en la relación que tienen ellos dos; él es una persona de su confianza. Pero fue duro, aunque su relación se fortaleciera finalmente. Hay cosas que no hemos mostrado, porque si hay una discusión gigante pero no se puede mostrar el anverso, el círculo completo, no sirve. Eso ha quedado fuera.
No ofrecer sangre por sangre.
Claro.
Qué difícil.
Tienes cosas muy potentes, pero claro, dejas a esa persona… Por mucho que veas tu película perfectamente hilada… Todos son profesionales de un sector muy pequeño. Hay una cierta responsabilidad, por mucho que quieras acercar a la gente a este proceso de creación. No quieres que nadie salga damnificado.
En qué momento entran C. Tangana y su entorno a ¿validar?
Urgía tanto dar con un producto final, y se tardó tanto en llegar a él, que cuando vieron que había algo que funcionaba, dijeron: “Estamos ok. Al menos esto no nos va a arruinar” [risas]. Con el docu hubo la misma duda que con la gira. Para Little, el documental fue una analogía de lo que fue la gira. Lo invertimos todo, pero no sabíamos dónde podríamos llegar. Sabíamos que podríamos vender siempre el bolo, pero la ambición era contar una historia. A la vez éramos conscientes que no era la historia de Sabina, de alguien consolidado y ya. Era un músico en su camino de consolidación… Muchas incógnitas. Pero se pudieron navegar.
"Mucha gente se ha quejado que no sale el proceso de creación del disco y sí el de la gira ”
¿Hasta la productora audiovisual hipotecada en el proyecto? En el documental… Cuando Tangana se lleva a Alizzz a las oficinas a decirle “aquí pasan los sueños”. Vosotros mirando de reojo y pensando, espérate que…
[Risas]. Ha habido muchos momentos de estado crítico para la productora en ese aspecto. Tenía que salir una peli para no terminar aquí con nuestra carrera. Por eso también nos hace mucha ilusión verla. A nivel interno, con lo que teníamos, vemos que hemos resuelto algo grande.
¿A nivel de equipo con quién contasteis? Fueron muchos escenarios.
Hay tres universos de grabación. Y uno previo: el primero, el archivo de C. Tangana, todos los filmers que lo han acompañado, como Javi Ruiz, su novia Rocío Aguirre… Un diario de bitácora personal. Seguimiento que hemos utilizado para apoyar la narrativa. Al margen, después está el escenario de Cuba, el proceso de El Madrileño, documentar de forma amplia las canciones. Eso lo dirigía yo y me parece muy mágico, el momento de estudio de Pucho es muy mágico. Ahí veo algo muy genuino. Algo que por mucho que te formes, no llegas. Él no lo veía interesante. Se frustró por la pandemia y volvimos a Madrid. Poco después, Cris se centró mucho cuando sacó “El Madrileño”. Esa idea cíclica en que hace proyectos en los que busca lo mismo y cambia el envoltorio y su visión de la trascendencia. “El Madrileño” ubicado en la trascendencia y no en el egotrip del trap. Después cuando llamaron a Pucho para hacer la gira del disco, porque sino la cosa iba fatal, ya entonces nos metimos ahí dentro todos y aunamos fuerzas: Roge, que conoce bien su transición del rap al pop, Cris y yo. Ahí empezó la labor de dirección compartida.
Siendo en esencia todo tan dramático, el regusto final del documental, la moraleja final podría ser “y todo salió bien”. A nivel de marketing, queda esa idea de “C. Tangana volvió a lograrlo”. Una transición más para su carrera.
Sí. Y a mi me gusta pensar que la moraleja es también que cuando se hace un producto artístico que sale bien es cuando todo esto convive detrás. Un proyecto necesario para la industria, aquello que funciona y que trasciende, suele tener un poco todo este engranaje y carácter epopéyico detrás.
¿Crees que si metiéramos la nariz en otras giras, en otros números, esto sería casi siempre así? Sería increíble mirar por un agujerito en otros proyectos.
Creo que sería similar. Me encantaría ese agujerito. Ver esos procesos creativos. Mucha gente se ha quejado que no sale el proceso de creación del disco y sí el de la gira y creo que es mejor el del directo, sin duda. Porque ahí sí que tiene que estar sí o sí el artista. No puede no estar. Son escenarios en los que se dan momentos muy brillantes y genuinos. Por mucho que Pucho defienda que no tiene capacidad interpretativa… Estar ante 20.000 personas le hace entrar en un estado como iluminado. Hay algo muy magnético de ese momento. Por eso está en auge esto de las giras, como “The Eras Tour”. Hay mucha energía concentrada en un directo.
Desde fuera, todos pensamos que “El Madrileño” y su gira fueron un disfrute. No fue así para vosotros. ¿Estáis pudiendo disfrutar de este proceso ahora? ¿O ya estáis metidos en una película triple con doble de pirueta?
Buena pregunta. Ese ha sido un dilema de Pucho constante: “Nunca disfrutamos de lo que hacemos”. Pero al sacar la peli sí ha habido un ritual de paso. Con este proyecto la productora ha crecido, pero cerramos esta etapa con Pucho; no quiere decir que no hagamos más con él. Queremos aprovechar el reto y la energía para centrarnos en nuevos horizontes, como productora y como creadores. Quiero ver qué cosas va a escribir Roge. Qué le apetece a Cris. Cómo está el documental que está editando Pucho en la sala de al lado. Ahora es momento de tener conversaciones y crecer, porque estar en boca de todos no es para toda la vida. Es emocionante y a la vez estresante.
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