Estamos metidos en pleno cierre y las listas de todo tipo empiezan a amenazar con estrangularnos...
Estamos metidos en pleno cierre y las listas de todo tipo empiezan a amenazar con estrangularnos. Yo, como gran fan adolescente que fui de Peter Greenaway, siempre he sentido pasión por listar todo aquello que me importaba. Hasta que la pasión comenzó a tener fechas de entrega y suponía poner de acuerdo y también contentar a un montón de gente... Nunca llueve al gusto de todos y pretenderlo es una empresa condenada al fracaso.
Entre discusión y discusión me acerco al blog de Francisco Nixon y encuentro una entrevista que le ha hecho un fan. De largo Fran es uno de los personajes del pop español cuyas opiniones más me interesan. Dejando de lado que además es amigo y un magnífico base organizador, el John Stockton del indiepop nacional, Fran se toma la molestia de reflexionar sobre la profesión de músico y también de crítico con la experiencia que le da una carrera artística en la que ya las ha visto de todos los colores: repito, no es algo ni mucho menos habitual. Además, tal vez por haber intentado en alguna que otra ocasión dar el salto para conocer la realidad al otro lado de la barrera ejerciendo de periodista -mismamente en las páginas de MondoSonoro- el suyo es uno de los pocos casos entre los músicos de aquí que contempla la actividad del crítico y el músico de forma complementaria y en busca de un fin común, y no como un conflicto permanente en que uno intenta ponerse por encima del otro.
El caso es que Fran comenta en esa entrevista: "Creo que es porque he generado tanto discurso, que contradecirme les va a costar mucho trabajo (risas). En el fondo la crítica forma sus criterios con muy poco tiempo, lo que te hace caer en el prejuicio. Pero en el fondo el crítico es una persona un poco insegura de lo que escribe, porque conoce esa limitación. Las críticas malas me afectan mogollón, pero yo creo que, en el fondo, la crítica es publicidad encubierta, si un crítico ataca algo, es porque hay algo detrás, rencillas contra la discográfica, o lo que sea. En realidad vendo mil copias de mis discos y llevo quince años de carrera, ¿A quién le va a interesar atacarme?".
Lo cierto es que me siento totalmente identificado con esa descripción de una persona insegura y conocedora de mis limitaciones. En realidad es esta una profesión resultadista, en la que las más de las veces nuestro prestigio depende de nuestra capacidad como futurólogos (para adelantarse a los gustos de la masa, vamos. Aunque sea de la diminuta "masa" indie) y también de la habilidad marketiniana de cada cual para hacerle saber al resto del mundo que "yo lo dije antes". En realidad una completa patraña, porque incluso reduciendo el periodismo musical a una carrera por ver quién es el más listo, siempre hay alguien que se te adelanta...
En lo único en que reconozco no estar para nada de acuerdo, y hasta me decepciona por simplista, es en la conclusión de que si un crítico ataca algo es porque hay algo detrás. Por experiencia propia, no recuerdo haber atacado nunca un disco por otro motivo diferente a que me resultara un atentado al buen gusto. Que tuviera más o menos razón en ello es otra cosa. Aunque tampoco quiero ponerme en plan corporativista: supongo que en este sector hay tantos (o tan pocos) chorizos con en cualquier otro... Ejpaña!!!