Otra de las lecturas que han caído últimamente es “Japrocksampler”, una especie de manual con el que Julian Cope...
Otra de las lecturas que han caído últimamente es “Japrocksampler”, una especie de manual con el que Julian Cope descubre a los occidentales algunas de las bandas experimentales y progresivas niponas más interesantes del periodo que va de los 60’s a los tempranos 70’s. Su lectura a veces resulta un poco farragosa (tampoco ayuda el que no haya sido publicado en castellano) hasta el punto de que en un determinado momento a mitad del libro su autor comenta “si te lías con los nombres japoneneses y aún no te has enterado de que llevamos hablando de fulanito desde las primeras páginas del libro…”. Sin embargo “Japrocksampler” funciona perfectamente al nivel en que fue concebido, como un glosario de bandas y músicos a redescubrir más de treinta años después de su aparición en el fascinante Japón pre y post hippy. De hecho su origen está en el rescate de discos olvidados que Cope lleva haciendo aquí desde hace ya unos cuantos años. Para los perezosos, las páginas finales incluyen un TOP 50 que encabeza el increíble “Satori”, de la Flower Travellin’ Band.
Cope comenta que años después “Satori” sirvió de banda sonora para una película de Yakuzas, y que aquello sorprendentemente encajaba a la perfección, supongo un poco que como cuando el "Mother Sky" de Can empieza a sonar a todo trapo en el tramo final de la perturbadora "Deep End". Y el otro día, escuchando el disco con Jorge Ramos (otra firma de esta casa) en el descanso de un partido del Europeo de basket y con España pasándolo realmente mal frente a Turquía (por cierto, emocionante fue ayer ir a recibir a los chicos a Cibeles…), comentábamos que Scariolo debería enchufar a sus muchachos en el descanso este disco si quería que saliesen a morder. Es un poco lo de Guardiola cuando les pone a los suyos el “Viva la vida” de Coldplay en el autobús, pero apelando a la intensidad, la sangre, el sudor y las lágrimas. Yo no sé cómo el “Viva la vida” puede motivar a nadie a hacer buen fútbol, pero bueno, si al Barça le funciona...
Me estoy dando cuenta de que en realidad esta entrada no es más que una excusa para hablar de baloncesto, pero me sirve para fijarme en un aspecto más de la industria del disco en los últimos años: esta primera década del siglo XXI puede que no pase tanto a la Historia por los grupos que han hecho aparición en ella como por la cantidad de bandas oscuras y archivos sonoros que se han recuperado del más absoluto de los olvidos. La táctica del dvd y la recuperación de los clásicos, vaya… Y Cope es un auténtico líder de opinión al respecto: ya puso de moda (él y Tortoise) el krautrock en su hoy agotadísimo “Krautrocksampler”, recuperando del baúl de los recuerdos a Harmonia, Amon Düül II y compañía, y ahora vuelve a hacerlo con todos estos. Por cierto, la reedición en CD de “Satori” a cargo de Phoenix Records, en funda de cartón imitando la carpeta de vinilo aún se puede encontrar a buen precio en Amazon. Ya sé que no quedan muchos tontos como yo que se dejen los cuartos en esas cosas, pero bueno, el disco bien lo merece…