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Escrito por:
ljmenendez
13/01/2010 16:38
Estos días se pasa en el Círculo de Bellas Artes un ciclo de Wim Wenders.
Estos días se pasa en el Círculo de Bellas Artes un ciclo de Wim Wenders. Algo poco o nada extraordinario, porque a estas alturas de la película quién no haya visto todavía "Hasta el fin del mundo" o "Lisbon Story" es simplemente porque no le ha dado la gana. A mí Wenders y su cine me resultan entrañables y en ocasiones hasta candorosos, y por eso de vez en cuando me da gusto volver a sumergirme en esas películas que me devuelven a la adolescencia, por mucho que diste mucho de ser uno de mis directores favoritos. Incluso dentro de los de su generación Herzog y Fassbinder le sacan varios cuerpos de ventaja.
Lo de Wenders es también una excusa para volver a sacar a pasear al añorado Rowland S. Howard, fallecido hace unas semanas. Al final, muchos le recordarán por la escena de "El cielo sobre Berlín", en que interpreta "Six Bell Chime" al frente de Crime & The City Solution. Qué hermosa canción...
Más muertos. Hoy he leído un bonito texto sobre Rohmer en el que el plumilla rememoraba el impacto que le causó el visionado de "Ma nuit chez Maud". "Toda elección comporta una ganancia y una pérdida, pero las consecuencias son imprevisibles porque siempre existe el azar", dice el articulista con la mirada puesta todavía puesta en el maestro. Me sentí identificado con ambos.
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