jueves, 17 de mayo de 2012

nov 19

Escrito por: Don Disturbios
jueves, 19 de noviembre de 2009 

De vez en cuando los periodistas salimos de nuestros inmundos cubículos y nos vamos a visitar a los músicos en sus guaridas.... La verdad es que fue un placer compartir con La Troba y su equipo una mañana soleada de otoño en el Montseny

                 Tenía ganas de acercarme ya a conocer de primera mano el caserón conocido con el nombre de La Fournier. Me habían hablado tanto de lo bien enclavada que estaba a pies del Montseny, rodeada por un frondoso bosque, que sentía una inmensa curiosidad . Además en este enorme edificio se habían tramado los discos de una de mis bandas favoritas, los extintos Dusminguet  e  iba a charlar un ratito, compartiendo una acelerada comida, con Joan Garriga, cantante, compositor, acordeonista y alma mater de La Troba Fung-Fú, al que ya conocía de haber entrevistado a Dusminguet con motivo de “Go” a la postre su álbum póstumo... Una época muy difícil aquella marcada por el fallecimiento, en un inexplicable e injustificado accidente, de su por aquel entonces bajista  Carlos Rivolta quién, como muchos recordaréis, se electrocutó en un escenario Mexicano. Un hecho muy duro  que marcó el devenir futuro de la banda y del que fue muy difícil recuperarse.

 

       El caso es que me viene a recoger a la redacción de Mondo el siempre encantador Marc Isern (responsable de prensa de la banda) para ir con su coche hasta La Garriga. Un pueblecito situado a una media hora de coche de la capital y famoso por haber sido sede de las aguas Fournier, ya desaparecidas, por la fabricación de muebles y por tener “un passèig més llarg que l’ aburriment”, es decir, por ser protagonista de algunas de las canciones de uno de sus ilustres moradores.

 

 Al llegar a la Garriga nos dirigimos hasta La Fournier, antiguo caseron del siglos XIX, utilizado como lugar de veraneo de la familia del mismo nombre, empresarios de la burguesía catalana y que es, desde hace doce años, el cuartel general de Joan Garriga por un módico precio. El acuerdo reside en que ellos pueden hacer uso del edificio y la única condición a cambio es que paguen el recibo de la luz. Un chollo vaya. La casa es una sólida edicificación de cuatro plantas  en el que La Troba ha establecido su oficina de contratación, dos estudios de grabación: uno semi-profesional y otro más pequeño en el que Joan Garriga va grabando sus ideas además de una sala de ensayo en la que hoy están cuatro de los componentes de la banda preparando sus próximas actuaciones ya que en  breve marchan a Inglaterra, en versión reducida para economizar gastos y hacer un total de ocho bolos en once días, acompañando a unos Ojos de Brujo que son en sí mismos una garantía de que los locales se van a llenar con un público entusiasta.
               Tras la visita guiada por la casa, me siento a  charlar un rato con los responsables de la oficina de contratación Oriol Roca y el diseñador Jordi Musquera (responsable del diseño gráfico desde los tiempos de Dusminguet) me explican que la idea es tener listo el disco para febrero, aunque antes tendrán que solucinar un par de cuestiones fundamentales. Para empezar todavía no tienen compañía y aunque hay diversas opciones, la más interesante parece provenir de Estados Unidos. Y lo cierto es que no es una cuestión para tomarse a la ligera ya que la experiencia con su anterior compañía, no ha sido nada satisfactoria y para más inri el responsable de la compañía se haya poco menos que en paradero desconocido. Vaya que es muy difícil que puedan lograr reconducir una relación que no debería haberse producido. Pero así es el mundo de la música. Repleto de aprovechados.  El caso es que luego nos ponemos a escuchar nueve de las nuevas composiciones, algunas de las cuales ya han tenido su oportunidad en los directos, y puedo comprobar de primera mano como trabaja el “master of dub”. Me refiero a Toti, el técnico de sonido de la banda  quién es considerado cómo un músicco más en el staff y que me muestra las composiciones, algunas de ellas pendientes de finalizar, mientras me va explicando detalles de cual es el método de trabajo de la banda. La impresión que me queda es que, aunque todo pueda tener un aspecto bastante destartalado y con ese punto para entendernos  entre “okupa” y "hippie", lo cierto es que son unos currantes y pasan muchas horas invertidas en hacer que todo lo relacionado con el grupo:  disco, arte, web, promoción etcétera, sea diferente a lo convencional. Vaya que de que hablar.  Tras la escucha y una vez finalizado el ensayo de la banda, nos vamos todos a comer a un restaurante de menús muy próximo  a La Fournier en el que tengo la oportunidad de charlar un rato con Joan. Me parece un tipo muy inteligente y vivaz. Un músico totalme
nte volcado en su arte que no sabe si considerar o no popular y un tanto ajeno al resto de lo que rodea a este negocio. Hablamos del álbum, de la compañía que les dejó tirados, de la necesidad de no dejar de tocar para seguir alimentando la maquinaria ya que se ha reducido a casi la única fuente de ingresos de las bandas y cómo los discos se han convertido en simples tarjetas de presentación, en excusas para empezar una nueva gira que parece no tener fín. La comida  es rápida con una camarera que sirve a ritmo frenético y la despedida breve. Yo he de volver rápido a Barcelona para recoger a los nenes del colegio y La Troba debe seguir trabajando para dar lo mejor de sí misma. De eso no tengo la menor duda. Por cierto si quieres saber más acerca de mis impresiones sobre las nueve canciones de su nuevo álbum... pincha aquí ... www.mondosonoro.com/Inicio/tabid/36/mondo/detas/DetalleNoticia/tabid/57/Default.aspx

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PICNIC SESSIONS

 

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