Diez razones para no perderse “Malditos Bastardos”…
Pues eso, ahí van diez motivos para no dejar escapar la última de Tarantino, que digan lo digan, es un peliculón de tomo y lomo...
-Christopher Waltz como Hans Landa. No exagero si digo que Landa es, desde ya, el mejor villano que he visto en años en el cine. Waltz, que es como Tim Roth, pero en austríaco, consigue crear uno de los malos más sádicos, retorcidos y carismáticos de la filmografía de Tarantino.
-Los aires spaghetti western de la peli. “Malditos bastardos” se inicia con el siguiente subtítulo, “Érase una vez en Francia”, y lo que sigue, es un canto de amor a Sergio Leone y a todos los spaghetti western que importan. Desde el “El grande silencio” a “Django”, pasando por el “El halcón y la presa” (un tema de su BSO es utilizada en la peli). Cada vez queda más claro que Tarantino es el más grande discípulo de Leone, director vital para entender el cine de género hecho en la actualidad.
- Brad Pitt, que clava su papel de Aldo Raine, oficial redneck cortacabelleras, en la que es sin dunda alguna, su mejor interpretación en eones.
-Eli Roth, que también brilla como el “oso judío, bateador de cabezas nazis” al más puro estilo Scorsese. El momento homenaje a Antonio Margheriti es hilarante…
-Ese trasunto de Charles Bronson que es Hugo Stiglitz personaje interpretado de forma marmórea por Til Schweiger (por cierto el personaje toma su nombre de un entrañable actor de serie b, protagonista de aquella locura de Umberto Lenzi que es “La invasión de los zombies atómicas”).
-El primer capítulo de la peli. “Malditos bastardos” está dividida en varias partes a la manera de “Kill Bill”. La primera de ellas, es sin dudarlo, sino el mejor, uno de los mejores diálogos paridos y rodados del amigo Tarantino. El dominio del tempo cinematográfico y de la tensión, el suspense que diría Hitchcock, que destila esta parte es sencillamente magistral.
-El final. La verdad es que no quiero chafaros el final, pero “Malditos bastardos”, que, a la postre, acaba siendo una peli de venganzas al más puro estilo “Hasta que llegó su hora” de Sergio Leone, contiene uno de los clímax finales más memorables, emocionantes y bien rodados que he podido ver en mi vida. La solo idea de utilizar al cine como arma, y como es planteada en el la peli, ya es brillante… Hasta aquí puedo leer…
- Mélanie Laurent, que interpreta a la heroína de la peli, una judía en busca de venganza. Guapa, rubiaza y peligrosa. Todo un descubrimiento…
- Redescubrir “Aquel maldito tren blindado”. Si bien al final “Malditos bastardos” no es un remake de la peli Enzo G. Castellari, de la que si toma prestado su título, la cinta de Tarantino ha hecho que volvamos a disfrutar de uno de los films más delirantes del cine de explotación italiano… Una peli de guerra loca y verbenera protagonizada por dos dioses de la serie b, Fred Williamson y Bob Svenson…
-Reescribiendo la historia a la Tarantino. Y es que las dos horas y media de “Malditos bastardos” dan la vuelta a la historia del final de la Segunda Guerra Mundial. Hecho plasmado en la peli en un brillante twist protagonizado por el villano de la función, Hans Landa, en otro de los diálogos más brillantes escritos nunca por el amigo Quentin…